Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta Personalidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Personalidad. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de noviembre de 2019

ARBOL DE VIDA



(de mi autoría)

Cualquier árbol tiene su color;
cualquier rama, su dedicación;
cualquier rayo, causa gran dolor.


Rosa Mª Villalta Ballester

TORMENTA SIN TÉRMINO


(de mi autoría)


¿Cuántas veces puede suceder y sucede que, no somos quienes queremos o deseamos porque bien el corazón o bien el pensamiento dominan nuestras acciones?
¿De qué manera existen interferencias, sombras, elementos, que ensombrecen cualquier claridad o significado?

Es posible exista un arco iris de ideas, pensamientos, sentimientos; es posible también que no sea posible su visión o sensación.

Rosa Mª Villalta Ballester

domingo, 17 de noviembre de 2019

MIEDO

Miedo a un presente que desconozco, a un pasado que me persigue y a una realidad a la que no sé  afrontar. Miedo que me deja bloqueada, sin habla, sin palabras; simplemente, me dejo llevar.
Y, ¿cómo sería yo sin el miedo? Y el miedo, ¿cómo estaría sin mí? Tal vez sin el miedo sería libre, esa libertad que anhelo y no consigo. Y es posible el miedo sintiera miedo de estar sin mí.
Curioso: ¿me atrapa el miedo o soy yo quien lo atrapa?


Rosa Mª Villalta Ballester

domingo, 13 de octubre de 2019

MOMENTO MÁGICO
























(imagen de mi autoría)


Insensato sería no dar gracias, y las doy.
Doy gracias a este mar por abrazarme,
a este cuerpo que acepto sin reproches,
a este ser que forma parte del universo,
a estas olas que suavemente me serenan.

Me quiero aunque sea trabajo que cueste,
admiro la naturaleza que ante mí emerge,
respiro profundamente escuchando el mar
y miro al cielo y abrazo la tarde que se va.

Y miro frente a mí ese mar y escucho,
presente de cuan regalo ante mí florece
y escucho y miro y siento ... siento ... 
intentando detener esa ira que se siente,
dejando que se desvanezca y paz entre.

Me detengo. Tomo arena entre mis manos.
La miro y miro al cielo y siento mi cuerpo.
Y siento mi pensar fluir y dejo que corra
como esas nubes que por arriba pasean.

Algo me mueve a recibir ese agua serena.
Y me uno a ese fluir y dejar en la orilla.
Y recibo esas olas que dejan su inquietud,
como dejo que mi rabia salga de mi ser.
Siento el agua sobre mis pierna golpear
y miro al cielo y siento y respiro y crezco.

Recibo de este universo la serenidad 
y le agradezco su contacto en mi piel,
y sin dejar de mirar el infinito horizonte
pido perdón por mis inmensos errores
y acepto mi ser que es pieza del universo
y abrazo y siento este universo en mí.


Y siento subir la energía de este cosmos
y siento que mi pensar se deja llevar
y cada parte de mi ser sus sensaciones
e inspiro, escuchando y sintiendo ... 
y espiro sacando cualquier obstáculo.

Y siento la brisa que se pega a la piel,
y toda sensación que despierta y clama,
y me dejo sentir ... me dejo llevar ...
y ahora es mi cuerpo quien se expresa
y dejo al cuerpo y al mar fluir en calma.

Extraña sensación que emerge sana
disfrutando de cuanto ahora percibo,
abandonándome a esa naturaleza,
dejándome llevar, dejándome  llevar ...

Y todo mi cuerpo respira y siente ...
y ¡cuánta energía fluye! y sube ...
también baja, baja, baja, ... 
y dejo que cuerpo y mente se liberen,
y que disfruten de este momento
y siento ... siento ... volar, vibrar,
siento mi ser volar y miro al cielo,
y vuelo ... vuelo ... escucho el mar,
instante que me llevo para no olvidar.

Ahora no es ese instante  ... 
pero acudo a él para el día abrazar.
Y agradecer este nuevo día
y aceptarme y quererme sin pensar
y aceptar las dificultades de hoy
y querer cuanto tengo y cómo soy.

(Muchas veces, las circunstancias no me permiten ni siquiera recibir la ayuda que se me da. Hay situaciones muy difíciles de controlar que me descontrolan y me hacen sentir mal. Intento mejorar pero se me hace demasiado difícil. Comparto con vosotr@s el instante que viví ayer tan mágico)


Rosa Mª Villalta Ballester

jueves, 8 de agosto de 2019

ESE SER EXTRAÑO



Soy alguien que camina sin parar
que dejó caminos sin huellas dejar
que miraba el horizonte sin pensar
que dejábase llevar como velero en el mar.
Soy persona que crece aprendiendo
que todavía lecciones ha de aprender
que aprende por los golpes de la vida
que no aprende lo que la vida le esconde.
Soy humana que en su corazón siente
que puede entender o no la realidad
que ha hecho o hará mal sin voluntad
que existe en este espacioso mundo
pero no siente pertenecer a ningún grupo.
Soy ese alguien, persona y humana
que en este planeta existe y está
pero como un bicho raro de la vida
que existe simplemente para estar.


Rosa Mª Villalta Ballester


viernes, 2 de agosto de 2019

NO SÉ QUIÉN ERES



Intento entenderte
saber porqué quieres huir
temes en lo indefinido,
te ahogas en un sinsentido.
Intento acercarme
pero cuanto más lo hago
mayor es tu crispación,
mayor tu repulsión al roce
más hermético tu cierre.
Intento acompañarte
pero tan pronto es tu alegría
como esa distancia y lejanía,
difícil e intensa contradicción
que avasalla tu ser sin condición.

Te animo a serenarte
a seguir tu ritmo y emoción,
pero no pareces escucharme
parezco ni siquiera un son,
y nada parece importarte
y tu cara denota desolación.

Intento comprender
el porqué tu contradicción,
tan pronto precisas y buscas
como la ira envuelve tu razón.

Cuando aparentas querer,
es el odio tu proceder;
cuando pareces serena,
la rabia posee al corazón.

No sé quién eres
quién realmente eres,
si abrazas esa tu vida
o la vida te roza y daña.

Rosa Mª Villalta Ballester


jueves, 1 de agosto de 2019

CARTA A QUIEN INTENTA NO SER


A ti te escribo, a quien intenta no ser,
te recuerdo que ese tu pensar te inunda muchas veces, que algo te impulsa a dejar de ser, que tienes miedo, que nada te motiva o si algo te motiva lo ves tan imposible que tu impotencia te puede.
Te repites una y otra vez, "no pasa nada", "no pasa nada". Y no pasa y pasa.
Ahora empiezas a sentir la vida, a rozarla, a saber que es tuya y que tú mandas.
Siempre te has sentido extraña, sin pertenecer a ninguna parte, sin sentir los que tu igual expresaban y te has ido apartando, apartando, cerrando y has deseado dejar de estar, dejar de ser; y lo has intentado con toda la fuerza del impulso aunque siempre ha existido un algo que te ha paralizado.
Y ahora, de vez en cuando, aunque sean momentos determinados, sientes esa vida, sientes que tú mandas. Has acertado a probar que cuanto más le digas a tu coco que no pasa nada, que le digas cosas bonitas (¡cuántoooo cuesta!) mejor vas a sentirte en este mundo en el que todavía no encajas.
Y has aprendido que solo el canto de un pájaro te emociona, que rozar tu mano te eriza, que todo es nuevo aunque tú no lo seas.
Que de nada sirven esos buenos consejos de alguien que no vive y siente lo que a ti te ocurre (y los hay los) aunque tú veas que nadie es como tú.
Que el "pásalo bien", "no pienses eso", "haz", cuando lo que en realidad precisas en salir, escapar de este mundo que te apresa y del que no sientes formar parte.
Hasta que, tras en principio obligarte a pensar cosas buenas, aquello que a ti te gusta, aquello que te agrada, se va haciendo rutina o casi (la dura realidad muchas veces lo interrumpe).

Pero has podido comprobar que eres tu dueña, es tu vida, eres tú quien está ahí. Pues aun en el caso de tener pareja, familia, amigos, ..., si no te tienes a ti misma, dejas de ser tú. Y depender emocionalmente de alguien ... es realmente nefasto. Ahora has de aprender a vivir emocionalmente contigo y aceptarte (también quererte pero como es algo harto difícil ... mejor algún día me lo expresas). Ya sé,  quererse un mismo en la base. 

Y continúa tu camino, el que comenzaste de nuevo a hacer. A tu ritmo, a tu aire. No te compares con nadie que ese es tu error. Cada cual es como es y tiene sus propias circunstancias.

Y estate alerta ante los momentos oscuros y turbados. Sobre todo, no te compares. Sé tú.

Rosa Mª Villalta Ballester

miércoles, 31 de julio de 2019

ASÍ ... SIN MÁS ... ASÍ




Mejor no pensar, sentir,
sentir esos dedos húmedos
derretirse sobre mi piel,
esos músculos contraídos
para relajarse después,
esa historia fantaseada
que permite ponerme a cien
esos besos que me ahogan
en mi boca, me provocan,
me encienden, me elevan.
Mejor no pensar, sentir,
los pechos su estremecer,
deseo del más alla, correr,
haciendo pausa, detener,
mientras la vagina grita,
dedos que sacien su sed.
Y así, los pezones duros
precisan su roce también,
tal vez soplo o susurro
cual mejor suave placer
y las manos por allá abajo
van delicadas, despacio,
sin prisa, cual dulce brisa,
que eleva su temperatura.
Deseos del instante tener
de la sensación no dejar
de volar y ser libre, libre,
dejando al cuerpo vibrar,
mientras con delicadeza
toda yo soy puro volcán,
un volcán activo, sin freno,
que jadea, grita, mueve.
Y ... halla su final bello,
y siente cómo se pierde,
se pierde ... se siente ...
y sigue con su erotismo
porque sentir es eso,
dejarse llevar y pasear,
correrse hasta las estrellas,
sentir, sentir, ... no pensar.
Quiero correrme al infinito
y no parar, deseo, locura,
fantasías perversas desnudas,
deseo de todo lo reprimible
que busca solo desenfreno.
Y eso .. eso ahora deseo,
volar en mi propio sueño
y sentir la vida, sentir sexo,
donde todo es permitido
donde solo soy mi cuerpo
donde aparto cualquier idea,
cualquier tabú y estigma
y soy yo ... sin más ...
mi ayuda, eficaz medicamento,
esencia que busco y hallo
necesidad básica que sacio.


Rosa Mª Villalta Ballester

martes, 23 de julio de 2019

SIN ENGAÑOS



He querido ser fuerte, hacer del malestar pasado;
he querido olvidar, pasar página y comenzar.
He querido sobrepasar límites, ir más allá;
dejar de hacer lo que hice, ser diferente yo.
Y he vuelto a fracasar, me he vuelto a estampar.

¡Que no me cuenten que hay que probar,
que no me ilusionen con que se puede cambiar!
¡Que no me alejen de algo que siempre estará!
Hay límites, barreras, fronteras para no pasar.
Hay que asumir el destino sin esperar nada más.
Hay que admitir que la fantasía jamás es real.


Rosa Mª Villalta Ballester.

sábado, 20 de julio de 2019

CARTA A UN COMPLETA DESCONOCIDA



Hola, 
te escribo esta carta por si en algún momento la ves, puedes y quieres leerla. De seguro, que tú sí me conoces porque llevas siempre a mi vera; pero hoy decido escribirte esta carta.

A pesar de los años recorridos, a pesar de no haber dejado de buscar puerto al que llegar, a pesar de haber tenido a tu alrededor muchas personas te has sentido sola, a pesar de ser tu peor enemiga, sobrevives aunque no saborees el placer del amor.
Te escribo para que te des cuenta de cuanto has alcanzado, de cuanto has dejado ya atrás, de que todavía tienes oportunidad de amar y ser amada, de sentirte orgullosa que no lo estás, de  olvidar cuanto malo puedas haber vivido y recordar a quienes te han hecho vivir momentos bonitos.
Te escribo porque aunque estoy contigo, te siento una completa desconocida. 
Sé de tus miedos, de tu pánico a confiar; de dejarte llevar por la necesidad.
Ahora estás haciendo un viaje con una maleta ligera de equipaje; tal vez halles por el camino la forma de llenar ese vacío que tanto sientes y que tanto te hiere.
Sobre todo te escribo para que no lo dejes. Te siento cansada, harta y desesperada. Aun así, no abandones. Descansa, llora, grita, pero no abandones.
Te sientes carga, pesada, desmotivada, triste, y también fuego, volcán, tormenta, huracán. 
Te aseguro que te arrepentirás muchísimo más si abandonas que continuando aunque no sepas a dónde vas, ni por qué. 
Tienes la oportunidad de ser tú, de confiar en ti, de aceptarte y sentirte bien contigo misma. 
Solo cuando te quieras a ti serás libre y serás capaz de llegar al lugar que te proporcione bienestar.

No obstante, te pido disculpas por si mis palabras te molestan de alguna manera porque esta carta está dirigida a un completa desconocida.
Solo deseo que de algo te sirva si es que llegas a leerlas.


Rosa Mª Villalta Ballester

martes, 1 de enero de 2019

¿DÓNDE LLEGAR?

(Imagen tomada de la red)

Y continúo mi camino. Mi delicada maleta y conmigo globos, pues parece que al ser fin de año y empezar el nuevo, la alegría ha de imperar.
Me alejo con mi pequeña maleta, los globos y un camino por delante.
La luz está de frente, como la vida que me queda por delante. Porque por detrás, ya parece que diciembre no se puede recuperar, ni enero del anterior año, ni los errores cometidos, ni los desengaños.


¡Recuerda Rosa! Nada de quejas, nada de lamentos. Únicamente haz, no hables, no digas. 

¿Ni sola puedo hablar ya? ¿A quién hago daño?

Pues ... a ti, aunque no lo reconozcas. ¿Te parece poco? Te haces daño repitiendo los temores, tristezas, desengaños. ¿Por qué no te pones a cantar o a bailar?

¿Acaso tú también me dices lo mismo? ¿Por qué tengo que bailar o estar alegre? ¿Cómo voy a cantar si me voy a escuchar inmediatamente "calla"¿Cómo hablar si hablo sola y me escucho "calla"?

Sé tú misma. No dejas ser tú. Eres lo que desean los demás en este momento.

Ufffff ... ¡no sabía que esto me iba a remover tanto! Como dice la mamá, mejor no grites ni discutas. Dos riñen si uno no quiere. Sé que no tengo voz para cantar, pero ... ¡no puedo hacerlo porque no me es posible, no tengo esa oportunidad de hacerlo! 

Al menos, de momento, escribir no molesta. De momento. No deseo expresarlo, no sea que de aquí a un momento, me digan que también molesto.

Y tú, Rosa, ¿qué quieres tú? Es doloroso no saber qué deseo realmente, porque hasta cuando te has ido creyendo que ibas a ser independiente no lo has sido. Y eso te acobarda. Te acobarda tu inutilidad, tu imposibilidad de ser tú porque no sabes.

¿De qué sirve que vaya a otra casa, cuando no se te cesa de repetir que precisas de ayuda, que sola no puedes estar, que por ti misma no lo haces?

Ya Rosa, ya sé que te incomodo diciéndote esto, que te fastidia muchísimo. Bueno, más que fastidiarte, te aterroriza. Te aterroriza quedarte sin nadie. Y, siempre, ya sea en tu cumpleaños, en el de tu madre, en el fin de año, en lugar de alegrarte por estar otro día  más, te ocurre lo contrario. Te siente inmensamente pesarosa y  atemorizada.

No me apena ya no tener esa llamada amistad (que para mí es algo desconocido). Me apena haber desperdiciado esta vida y continuar haciéndolo.

Rosa, ¿recuerdas tu primer día de viaje? ¿Recuerdas que tu premisa era no lamentarte más ni quedarte en el lamento? ¿Y que puñetas haces?

¡Valeeee!! Oído cocina. No me lamento. Pero, ¿qué hago? ¿dónde voy?

Rosa, tú, ¿dónde quieres ir? ¿a dónde quieres llegar?

A veces no hace falta hacer grandes distancias para ser tú. Sí creo que en tu caso. Has de superar la gran barrera, el gran obstáculo que te impide seguir y que hace que tanto te pese, hasta tu propio ser.

¡Venga Rosa! ¡Es hora de vencer el peso que llevas años y años y años y que no te deja  hacer nada!
Aunque sea por un día, ¿por qué no intentas ser tú sin ser las demás personas, sin pensar en su opinión, en si lo haces mal o bien?

Has empezado bien, ¿eh? ¿Por qué no te vas de marcha por ahí?
Muy sencillo: porque estar de marcha sin sentido no es nada divertido.

Tú ganas. Bueno, ganas por no dejarme, no porque realmente sienta poder hacerte caso.


Rosa Mª Villalta Ballester



lunes, 25 de diciembre de 2017

COMO DESEE VIVIR



Sigo mi viaje. No he parado. Muy al contrario, no he dejado de hacer y hacer.

Hoy es Navidad. Normalmente suelo estar triste. Hoy no. 
Hoy no es cualquier Navidad. Esta Navidad es muy importante porque estoy siendo yo misma y trato de mejorar y cambiar a mejor.

Este mi viaje es más que importante. Claro que me cuesta y tengo que parar y descansar. De lo contrario, abandonaría; y eso es justamente lo que no deseo.

Hace frío, y me encanta. Tenía ganas de que no hiciera el sofocante calor.
Ayer estuve viendo la tele con mi hermana y mi madre. Hice de Papá Noel y lo pasamos bien.
Es algo que necesitamos aprender aquí. A tener humor, a cambiar y no aferrarnos a lo malo sino a lo bueno.

Quiero continuar mi viaje. La maleta ya no sigue tan vacía. La estoy llenando de amor y cariño. Y, ¡puedo con ella! y ¡ya no es que puedo, es que me gusta llevarla así!

Quiero llenarla de cosas hermosas y satisfactorias, no solo para mí sino para quienes me rodean.

Me doy cuenta que disfruto haciendo disfrutar. Me doy cuenta que puedo hacer. Y hago.

Quisiera continuar mi viaje de esta manera. Llenando la maleta de cosas bonitas y satisfactorias.

Ahora estoy parada. Necesito parar para poder saber qué hacer. El tiempo no importa. Nadie me espera sino yo. Mi único obstáculo soy yo misma. Y necesito aprender a dejar de dificultarme  el camino de la manera que lo hago.

Quiero y preciso mirar de manera diferente a como hasta ahora he hecho. Y ... sobre todo ... que me dejen hacer lo que quiero y creo y no lo  que se quiere y se cree.

Soy diferente y eso ... es indudable. No puedo ni quiero ser lo que no quiero ni deseo. Hasta ahora he sido eso. Hasta ahora me he dejado influenciar por el "qué piensan y qué dicen".

Este viaje no tiene sentido alguno si no comienzo a ser yo misma de forma espontánea y real. Como sienta la vida, como la viva, como desee realizarla, así tendré que ser yo.



Rosa Mª Villalta Ballester

domingo, 10 de diciembre de 2017

CONTRADICCION

Me angustia ir mañana a trabajar. Me siento desganada, sin fuerza, sin ánimo alguno.
Y mucho por hacer. Responsabilidad, obligación, compromiso, ..., me envuelve el pensamiento sin hacer nada. 
Cuando entro en esta disposición, siento una inmensa separación que he de tratar de aunar. 
Es fácil la expresión de que ni es todo blando ni todo negro, que entre ambos hay una gama de grises. Jamás he podido saber qué es eso. Porque o estoy excesivamente activa, o estoy en exceso plasta. 
No soy dueña de lo que quiero hacer o hago. Lo hago porque sí. Me obligo a hacerlo. Ni tampoco soy dueña cuando me invade el insomnio y paso horas y horas sin poder levantarme.

No me gusta ser como soy, actuar como actúo. Soy alguien que jamás aceptó ser quien es: ni niña ni rechazada.
Ahora soy una mujer gruesa y mayor que continúa sus pautas de vida, sin hacer algo diferente, sintiendo que su vida se le escapa y que no deja de ser una línea continua porque los días son idénticos.

Jamás me he soportado ni lo hago ahora. Me fuerzo a continuar una existencia que nada me dice y a la que nada aporto.

Y en esta existencia en la que me veo inmersa, trato de controlar las polaridades y las contrariedades que soy. Ni soy la una ni soy la otra. O soy las dos al mismo tiempo.

Jamás podré comprender cosas que he hecho y que no me han gustado y continuaba haciendo. Y lo peor: nada he aprendido de cuantos errores he cometido.

Soy presa fácil para quien trata de manipular emocionalmente. Lo he sido años y años. Y no estoy convencida de no volver a serlo.

Ahora, en este viaje, estoy a expensas de cualquier ser, ante cualquier situación que aun no gustándome acepte.

Y ya no quiero continuar siéndolo. He de ser fuerte, aunque no tenga fuerza alguna. Ahora, eres tú misma, quien ha de percatarse y reaccionar. Ahora, eres tú, quien decide reaccionar o dejarse llevar.

Por eso es importante este viaje; por eso, aunque no me apetezca, voy a continuar.

Conmigo mi pequeña y valiosa maleta. Y yo misma.  De momento, mejor que nadie se haya cruzado. No tengo ganas de pensar.  Tampoco de hacer esfuerzo alguno.

Así que escucharé mi cuerpo. Si se resiste, no lo forzaré. Quizás, en otro momento, otro día, me sienta mucho más ágil y activa.

Un viaje, sin prisas, hasta donde llegue. Importa el hacerlo.


Rosa Mª Villalta Ballester